"Sapiens" (2014), de Yuval Noah Harari

He realizado siete notas marginales o escolios a Sapiens, sobre las cuestiones que más me han interesado, pero animo encarecidamente a los navegantes a emprender la entretetenida y provechosa lectura completa de estos tres libros de forma activa y dialéctica. No quedará defrafaudado. Además, el autor escribe con amena claridad y un fino sentido del humor, cargado de ironía y cierta distancia intelectual y autocrítica (no puedo evitar que acuda a mi memoria el sentido del humor del cineasta Woody Allen).
Marginalia a Sapiens:
2. En 2010 se publicaron los resultados de un estudio que duró cuatro años para cartografiar el genoma de los neandertales. Entre el 1 y el 4 por ciento del ADN humano de poblaciones modernas de Oriente Próximo y Europa es ADN de neandertal y hasta el 6 por ciento del ADN humano de melanesios y aborígenes australianos actuales es ADN denisovano. A qué se debe que sólo la especie Sapiens haya sobrevivido constituye uno de los enigmas aún por resolver.
4. En esta mutación, la aparición de un lenguaje totalmente nuevo juega un papel determinante.
5. Sin embargo, el lenguaje, que se utiliza socialmente para intercambiar información y para el «chismorreo», sólo es capaz de mantener cohesionados a pequeños grupos. Los investigadores piensan en la actualidad que grupos por encima de los 150 individuos no pueden funcionar así. El secreto fue seguramente la aparición de la ficción. Un gran número de extraños pueden cooperar con éxito si creen en mitos comunes. Cualquier cooperación humana (un Estado, una iglesia, una ciudad o una tribu) se funda sobre mitos comunes que solo existen en la imaginación colectiva de la gente.
6. Desde la revolución cognitiva, los sapiens han sido capaces de cambiar rápidamente su comportamiento. Los sapiens pueden transformar sus estructuras sociales, la naturaleza de sus relaciones interpersonales y sus actividades económicas en una o dos décadas.
7. ¿Cómo? Los humanos crean órdenes imaginados. A lo largo de la historia, los órdenes imaginados no fueron ni son neutros ni justos. Aunque con variantes, siempre dividen a la gente en grupos artificiales, dispuestos en una jerarquía. Los niveles superiores gozan de privilegios y poder, mientras que los inferiores padecen discriminación y opresión. Estos órdenes imaginados reciben el nombre de «culturas» y son contradictorios y cambiantes en el decurso del tiempo.






