Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

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El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

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Taller de Escritura Guadalfeo: "Llamaradas 22" (1997)



INTRODUCCIÓN

Los Talleres de Escritura no son una propuesta nueva, ni siquiera reciente. Sus antecedentes literarios hay que buscarlos en la libertad creadora del dadaísmo (1916) y del surrealismo (1924); sus referentes pedagógicos, en las formulaciones de la llamada Escuela Nueva surgida a finales del siglo XIX.

Sin profundizar tanto, las aportaciones de Gianni Rodari (1973) y del grupo Grafein (1974), dentro del ámbito educativo, han sido fundamentales en la consolidación teórica y práctica de estos Talleres. Rodari se dirigió a la enseñanza en la escuela de la expresión escrita mediante la creatividad. Grafein se preocupó de reunir a grupos de adultos interesados por la creación literaria. Ambas iniciativas compartieron una misma base teórica: formalismo ruso, Círculo de Praga y estructuralismo, y una característica común: el placer de escribir.

El Taller de Escritura “Guadalfeo” nace, a finales de 1995, matizado teórica y prácticamente por los paradigmas mencionados, si bien su punto de partida más inmediato lo constituyen el pragmatismo y el paradigma feminista, tal y como lo entiende, por ejemplo, Carmen Martínez Romero: es decir, como una teoría sobre la literatura de la mujer, entendida ésta como producción artística mediatizada por roles históricos, sociales y culturales concretos.

Constituido por un 90 % de mujeres entre los dieciséis y los cincuenta años de edad (con una media de 40 años), inscritas en el Centro de Educación de Adultos de Motril, el Taller de Escritura “Guadalfeo” se propuso como primer objetivo, durante el curso 1995/96, incitar a la creación escrita de una forma alegre y eficaz. Para ello, partíamos de consignas o pre-textos. Los pre-textos son palabras, frases, párrafos de obras literarias, sugerentes por su valor eufónico, connotativo o por referirse a categorías del relato: tiempo, acciones, finales sorpresivos... Con ello se evita el “horror al vacío” que provoca la página en blanco, a la espera de que lleguen o no las “Musas”. A partir de ahí, sus componentes se agrupaban de dos en dos o de cuatro en cuatro, intercambiando ideas, antes de decidir el texto a componer. El coordinador del Taller supervisaba (ortográfica, gramatical, estilísticamente) el texto de uno de los Integrantes de cada grupo y el resto de sus miembros lo usaban como “corrector”. Después se leían las creaciones y se comentaban oralmente por todos, aproximándonos así, poco a poco, a las técnicas del comentario de textos. De esta forma, a través de la creación literaria, se trabajaba la Ortografía, la Gramática y el Comentario Literario.

Al principio, mediante esta técnica, se produjeron pequeños textos en verso y en prosa. Poco después, esbozos de relatos y poemas. Por fin, para probar la “funcionalidad” del Taller, se tomó una decisión arriesgada: participar en uno de los Certámenes Literarios Locales. El resultado fue positivo, pues de los relatos presentados, el primer y el segundo premio correspondieron a dos componentes del Taller. Desde entonces, la suerte ha acompañado a los colaboradores del Taller de Escritura “Guadalfeo” en todos cuantos Certámenes han comparecido, ya sea individual o colectivamente. Este hecho, en realidad secundario y que no forma parte de los objetivos principales del taller, ha tenido como resultado positivo el reforzar la autoestima y la confianza en que sus trabajos puedan ser bien recibidos por los lectores.

En este momento, los objetivos del Taller de Escritura “Guadalfeo” se orientan más a “leer para escribir” que a “escribir por escribir”. Aunque, naturalmente, sin perder de vista que en el Taller no se pretende definir la literatura, sino vivirla y disfrutarla.

En definitiva, lo que la práctica del Taller y de la Literatura en general puede ofrecer a sus oficiantes va desde unos sencillos instantes de alegría y de juego, que ya es mucho, hasta mostrarnos una manera singular de andar por la existencia, un estilo personal de ser, de sentir y de viajar con uno mismo y con los otros. Podemos leer el mundo literariamente, poéticamente, y tal posibilidad, convertida en acto, nos hace cambiar interiormente, aunque al final de nuestro viaje el puerto de destino, otra vez el mundo, nos parezca tan desnutrido y pobre como siempre.

A realizar este emocionante y placentero viaje hacia mundos que te parecerán más vivos y más reales que la propia vida (y a veces mucho más hermosos, pues la vida misma debiera imitar al arte), te invita, desde este instante, el Taller de Escritura Guadalfeo.

Feliz travesía.

Francisco Ayudarte Granados.
Coordinador del Taller de Escritura “Guadalfeo”.
Motril, 22 de marzo de 1997.

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