Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
2. Me parece que corría el año ochenta y cuatro u ochenta y cinco cuando el padre de Antonio todavía hacía rodar trabajosamente el portasueros en su casa del barrio de San Antonio en Motril. Lo recuerdo pálido y serio, ataviado con un pijama de color claro, tal vez celeste, frente a la mirada bondadosa y solícita de Ángeles. Muy pronto, el padre dejó de estar atado al gotero y al mundo, y dejó a Antonio con dos ideas: una, que debía ayudar todo lo posible a su madre y a sus dos hermanas menores; la otra, que moriría joven. Lo primero lo recordó y verbalizó cada día durante muchos años, mientras hizo falta; lo segundo, de cuando en cuando.
No estoy seguro de si a partir de entonces alguien pudo estar a la altura de su trepidante "carpe diem": es que no das respiro, Antonio, por qué te metes en un proyecto tras otro, por qué te paras en la calle a hablar con todo el mundo, por qué vas a toda prisa sin apenas contemplar el paisaje, por qué deseas tanto conocer Canarias, Portugal, Italia, La Rioja, Cantabria, París, recorrer este y aquel y aquel otro sendero, por qué te pegas esas caminatas por el monte en lugar de pasear, por qué de pronto desaceleras el paso y frenas y te pones a hacer fotos y fotos y fotos del paisaje, de un pájaro, de una mariposa, de una catedral, de una persona que pasa, mientras te interesas por la familia y la salud de alguien, o prestas atención a un chiste, un chascarrillo, una opinión... te preguntaba, a veces sentado frente a una cerveza con tropezones para recuperar el resuello de la recién finalizada marcha campestre.
Porque estoy seguro de que voy a morir joven, como mi padre; quiero viajar, aprovechar el tiempo, conocer y vivir todo lo que pueda antes de que ocurra.
Otra vez tuvo razón. Antonio comprendió muy pronto que la vida iba en serio, como dijo el poeta, y supo extraer los panes de su zumo. Sin asomo de duda, fue una persona feliz. Juan Benegas, compañero de profesión, solía repetir lo que escuchó a un viejo extremeño: deseo una vida ancha en vez de larga. Antonio ha tenido esa vida y eso está bien, pero los que le queríamos nos hemos quedado con ganas de más.
Entradas populares de este blog
Presentación de «El testimonio del silencio» El Testimonio del Silencio Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina La Historia, con mayúsculas, a menudo olvida los susurros para registrar únicamente el estruendo de los tronos. El «Gran Asunto» de Enrique VIII —su obsesión por anular su matrimonio con Catalina de Aragón— fue uno de esos terremotos que sacudieron los cimientos de Europa. Pero, ¿y si la clave de todo no estuviera en los despachos de Londres o en los legajos de Roma, sino en el recuerdo silenciado de una testigo olvidada? Hoy tengo el placer de presentaros mi nueva novela, «El testimonio del silencio» , un viaje al corazón de una de las mayores intrigas de la corte de los Tudor, vista a través de los ojos de quien nunca debió tener voz: Catalina de Motril, la esclava mora que sirvió a la reina de Inglaterra en su noche de bodas. 📜 Prólogo La Hist...
El caballo de siete colores (1848). Cuento de Juan de Ariza (Motril, 1816 - La Habana, 1876)
CUENTOS DE VIEJA. EL CABALLO DE SIETE COLORES. (1848) por Juan de Ariza Versión actualizada y digitalizada por Francisco Ayudarte Granados (kunes, 27/02/2012). Puede consultarse el original en la "Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes" (http://www.cervantesvirtual.com/), Semanario Pintoresco Español , nº 31, 33, 34 (30 de julio de 1848; 13 de agosto de 1848; 20 de agosto de 1848), pp. 243-244, 263-264, 278-280. Se trata de un cuento "maravilloso", según la clasificación genérica del G RUPO DE INVESTIGACIÓN DEL CUENTO ESPAÑOL DEL SIGLO XIX (GICES XIX). Leer resumen del cuento en esta dirección: http://gicesxix.uab.es/showCuento.php?idCuento=126 . I. Vivían en tiempos muy remotos y en un almenado castillo, un señor feudal bastante anciano; su esposa, débil y enfermiza; y un hijo de este matrimonio, que contaba apenas quince años. La nobleza de estos señores era tan antigua, que su origen quedaba oculto entre las sombras...
La princesa del bien podrá ser (1848). Cuento de Juan de Ariza
Versión actualizada y digitalizada por Francisco Ayudarte Granados (Lunes, 02/03/2009) . Puede consultarse el original en la "Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes" (http://www.cervantesvirtual.com/), Semanario pintoresco español, núm 41, de 14 de octubre de 1849, pág. 334. LA PRINCESA DEL BIEN PODRÁ SER. En una tierra muy lejana, y cuyo nombre no recuerdo, reinaba un rey viejo y viudo, a quien querían mucho sus vasallos porque era justo y bondadoso. Este buen rey tenía una hija, única heredera de su nombre y de sus extensos estados. Esta única hija era tan hermosa que todas las damas del país envidiaban su gentileza; pero en cambio tenía un defecto, o mejor dicho una aprensión, que era el tormento de su padre; pues desde muy niña la princesa sólo pronunciaba esta frase: bien podrá ser . Estas palabras, articuladas con voz penetrante y sonora, probaban que la hermosa princesa no era muda de nacimiento; pero ni los ruegos del padre, ni la astucia de los más ...