MUJER CALLADA
...Hay zumos que se beben como piedras;
frutales que se mudan al desierto.
Yo te pienso. Cortijo sobre el monte.
Infancia ya en almendro o aceituna.
Naranja al aire, el negro sol volaba
sobre la oruga cruel de los sudores.
Fuego y mar, agua y bosque se oponían,
disputando a la brisa su cintura.
¿Quién de niña acarrea el agua a casa?
¿Quién sabe desyerbar con nueve años?
¡Si ya la luz dormía entre los cables!
¡Y el avión atrapaba a los halcones!
... Y la escuela que no tuvo. Su madre
la enseñaba a leer entre las flores.
Las letras, que la acosan como abejas,
en su polen dorado se deshacen.
Se perdió las batallas de la historia.
Machado y Rosalía, ¿no existieron?
¿De qué costilla hizo Dios a Eva?
Su libertad, ¿quién? Su obediencia, ¿cómo?
En el campo, las niñas celebraban
los rezos y lamentos de sus madres.
Sus ángeles azules recorrían
la cárcel medieval de las costumbres.
Comprended que ella nació cuando el auto
rescindía el contrato a las carretas
y sonaban las radios de galena
a un siglo de distancia de los pueblos.
Entended que ella es mujer: ¿veis sus canas?,
que ha tardado en llegar hasta esa playa.
Testigo pone al mar de su silencio,
la mar que de pequeña vio de lejos.
Y ahora que la arena se desborda,
sentada frente al mar que así la mira,
se le llenan de espuma los recuerdos
y le visten la boca de palabras.
Que sepa el mar, la mar, sabedlo todos,
que siempre ha sido una mujer callada.
Y yo no sé por qué, desde esta tarde,
entona un madrigal de verdes olas.
(1994)







