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Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
SÁBADO A Visi. Es sábado detrás de las cortinas. Ven a pasear. Hay nata en el cielo y aromas de café por las esquinas. Juega el sol con sombras en el suelo. Mientras la luz altera las rutinas, en la plaza se escucha el violonchelo y un alegre trinar de golondrinas al aire lanza su canción en vuelo. Suenan los adoquines de la calle bajo el ritmo libre de los pies; se abraza una pareja por el talle, alguien habla con alguien en francés. No debes olvidar ningún detalle: nada será mañana lo que hoy es.
De la lluvia
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DE LA LLUVIA Esta noche la lluvia en los cristales, repentina, nos vino a despertar; gota a gota golpeó los ventanales y las piedras del viejo bulevar; empapó los tejados y portales, la torre donde estuvo el alminar; regó los polvorientos arenales y volvió vuelta río hasta la mar. Así, una lluvia intensa, una mañana, aguarda el corazón, silente y pura; una lluvia dulcísima y liviana, transparente, cubierta de frescura, sin parar sobre nuestra piel mundana, y que traiga el consuelo y la ventura.