Entradas

Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

Ver las obrasSobre el autor

Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

Comprar en Amazon

Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

Todos los premios →

Contacto · Cuaderno (archivo del blog)

por san silvestre

Imagen
74 por san silvestre luces traje de rayas campo labrado

de madrugada

Imagen
73 de madrugada la niebla se pasea sola en la calle

cuánta alegría

72   cuánta alegría vuelve a saciar su sed la antigua vega

fragante y púrpura

71 fragante y púrpura huérfana del rosal abandonada

tarde naranja

Imagen
70 tarde naranja anidan en el sol los hombres pájaro

radiante invierno

Imagen
69 radiante invierno el sol revela todo hoya de luz

Que fuera el día de Nochebuena

Imagen
Que fuera el día de Nochebuena no significaba que iban a desactivar las etiquetas de seguridad del supermercado. El joven alto, rubio y barbudo del abrigo largo, deslucido y sucio debió de haberlo supuesto y no cometer la torpeza de intentar salir del centro comercial elevando las piernas, alternativamente, por encima del torno de entrada a la zona de compras. Mientras atravesaba la puerta de acceso al establecimiento, la protección electrónica provocó un agudo pitido de alarma, como era de esperar. El muchacho de aspecto descuidado no echó a correr; se detuvo fuera del edificio, embutió la mano derecha en el bolsillo de harapos que antaño había sido prenda de vestir y extrajo un paquete de maquinillas de afeitar, que sin duda le era muy preciso. Aguardó tranquilamente a que las cajeras, algunos clientes y el guardia de seguridad, cuyo uniforme se divisaba al fondo, se le acercaran gritando en busca de reparación y justicia. Una de las trabajadoras arrebató de las manos del chico e...